La resurrección: el pilar del cristianismo

Hoy domingo de pascua escribo esta reflexión para recordar una sola cosa importante a toda la cristiandad alrededor del mundo: el cristianismo existe, y es, no por ideas teológicas que nos diferencia entre las tradiciones que lo conforman, no por doctrinas erradas o sectaristas, como desviaciones sobre santidad, dietas alimentarias o excesos en la forma de vestir. No es por la forma de predicar: que si predicación expositiva o predicar con voz gruesa y vociferando cosas. No es por magisterios, conclaves o concilios. No es por si crees o no en una inclusión forzada o temas de geopolítica, sionismo o que Israel es el pueblo de Dios. El cristianismo es cristianismo porque Jesús resucitó.

Leyendo a Pablo en 1 Corintios 15, este les recuerda a los miembros de la iglesia en Corinto lo que él les enseñó, lo mismo que a su vez recibió de otros (fue enseñado). Él le dice:

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce.

1 corintios 15:3-5

Esta porción de las Escrituras es una de las enseñanzas más antiguas de la iglesia. Sin ánimos de ser muy académico, pues no es la razón de esta reflexión, este texto es anterior a la fecha de la composición de la carta 1 a los corintos. Se sabe que es un credo pre-Paulino, una tradición que muestra la confesión de fe de la iglesia primitiva que se data a más tardar el 37 d. C. Esto quiere decir, que tenemos un eco de una enseñanza fundamental dentro de la iglesia primitiva. En la misma se muestra la creencia en la resurrección de Jesús de entre los muertos. La evidencia de que Cristo murió es que fue sepultado. La evidencia de que resucitó fue que se apareció a los suyos.

Ahora, Pablo pasa a preguntar lo siguiente:

Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

1 corintios 15:12

Un grupo en la iglesia, un grupo cristiano, creía que no había resurrección de muertos. Sí, así como lo lee. Eran cristianos que no creían en la resurrección, a pesar de haber sido enseñados por el mismo Pablo sobre eso (v.3). Si no hay resurrección, pasamos a lo más obvio:

Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.

1 corintios 15:13-17

Si no hay resurrección de muertos, entonces Cristo no resucitó. Si Cristo no resucitó nuestra fe es vana. La fe no es creer porque queremos creer o sentimos creer, la fe cristiana es sobre la resurrección, evento que, si no ocurrió, por más fe que tengamos, somos locos viejos hablando de cosas que no pasaron.

Entonces, volviendo al inicio: ¿ya entiendes por qué la fe cristiana se basa en algo sencillo, simple, pero trascendental: la resurrección? Lamentablemente, esto es lo menos que conocen los creyentes actualmente. Es de lo menos que saben predicar y es sobre el tema que menos saben para realizar una apologética cristiana.

Hoy domingo de pascua, que la expresión: ¡ha resucitado! Sea más que eso, y sea un recordatorio del génesis de nuestra fe y el pilar de esta.