No lo entiendo

Como seres racionales queremos entender todas las cosas. Es parte de nuestra naturaleza. Es algo intrínseco en nosotros. Es muy raro el caso, no quiero decir que no pueda existir, en el que no procuremos entender cómo funcionan las cosas o por qué suceden. Aun sea por curiosidad, esto es algo que nos mueve.

La sensación de no tener control sobre las cosas provoca ansiedad. Esa falta de control surge, muchas veces, por desconocer la situación. No saber a lo que nos enfrentamos, la incertidumbre del mañana, la expectativa de las cosas que acontecen, todo esto, provoca la ansiedad, el pánico; por desconocer.

En ingeniería de mantenimiento decimos la máxima: no se puede mejorar lo que no se controla, y no se puede controlar lo que no se mide. Este escenario revela la importancia de conocer, tener conocimiento, entender; para controlar. Sin mediciones de parámetros o procesos, no podemos conocer lo que sucede, o entenderlo. Por eso, no podemos controlarlo.

Qué predicamento es que, siendo seres racionales, inclinados a entender o comprender todo a nuestro alrededor, haya cosas que no podamos conocer o entender. Qué predicamento es que justo esto provoque una sensación de ansiedad terrible. Si esto es con lo que tenemos en presente, qué será con lo que aun no llega: el futuro.

No tenemos forma posible de conocer el futuro. Para saciar nuestras ansias de curiosidad a lo por venir generamos proyecciones, nos preparamos para posibles días malos y hasta guardamos pan para mayo (expresión dominicana). Esta es nuestra realidad.

¿Recuerdas a José, ese soñador que fue llevado a Egipto vendido por sus hermanos? Luego de haber pasado todo lo que pasó en cada momento. Luego de la ansiedad y las angustias (los nombres que le colocó a sus hijos nos muestran más de su experiencia y angustia) fue capaz de decir que todo eso aconteció por un propósito.

José no entendía por qué pasaban las cosas. No era que lo sabía. Luego de pasar todo lo que pasó fue que lo entendió. No lo entendía mientras estaba en la cisterna. No lo entendía mientras estaba en la cárcel. No tenia control de nada de lo que le pasaba. Aun así, lo entendió luego.

Así como José nosotros contamos con un Dios que, en su providencia, ordena todas las cosas y tiene control de todas las cosas. Lo único que tenemos que hacer, aun cuando no entendamos, es confiar en él.

Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

Genesis 45:4-8