Rechazaron a Jesús por Barrabás

Vayamos a esta escena relatada desde el ángulo de Lucas. Desde el capítulo 23 verso 18 podemos ver como la multitud daba voces diciendo: ¡fuera con este, y suéltanos a Barrabás! Que palabras tan fuertes. Que expresiones tan dolorosas. En el contexto donde Jesús había sido apresado, golpeado e injuriado, en el momento donde estaba frente al pueblo donde nació, creció y desarrolló su ministerio; ese mismo pueblo al que le dedico años para predicar las buenas nuevas del reino de Dios y sanar sus males, ese era el mismo pueblo que ahora pedía a gritos, toda la multitud, que lo crucifiquen (v.21).

Para la multitud era preferible no perdonar a Jesús y recibir de vuelta al sedicioso y homicida: Barrabás. Que ignorantes. Que ignorantes podemos ser. No era que ellos no sabían que Jesús les había sido más beneficioso, es que a pesar de ello prefirieron crucificar al que no les había hecho ningún mal a cambio de liberar y recibir al que había sido apresado por sedicioso y homicida. Pilato les dijo, la tercera vez (v.22): ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré. Aun así, prefirieron desechar a Jesús y recibir a un sedicioso y homicida que sí era digno de su castigo según sus leyes.

¿Hasta dónde puede llegar nuestra ignorancia? Sí, ellos no tenían idea de lo que estaba pasando ni que pedían la muerte del autor de la vida. Gritaban por la muerte del que les da vida. No lo sabían. Pero lo que sí sabían era que este no era un criminal sino aquel que había hecho bien a todos ellos. El que anduvo entre ellos, y con ellos, predicando y haciendo grandes prodigios en sus vidas. Esto era algo que sí era del conocimiento claro para todos. No estaban ajenos a eso. Y aun así prefieren al homicida.

Lucas hace un llamado de atención en el relato, cuando dice en el verso 25: y le soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos. El que debía ser culpado es liberado por voluntad de ellos. El de debía estar libre, por ser inocente, es enviado a crucificar por voluntad de ellos. Que mala elección. ¿Qué mal había hecho Jesús para que eligieran de esta manera? A voluntad propia eligieron mal al que nada mal les había hecho, para recibir al malvado que era homicida. Prefirieron el mal al bien. Eligieron al precursor de muerte y sedición en vez del dador de la vida. Y todo esto a voluntad. ¡Que mal elección!

No estamos exentos de tomar esta pésima decisión. Nos creamos que si hubiéramos estado allí tal vez no seriamos de los que gritaban y pedían la crucifixión del justo. Somos así de ignorantes y malvados, que preferimos recibir lo malo, así como nosotros somos, para rechazar el bien, lo bueno. Porque, sin Dios habernos hecho nada malo, ningún mal, le pagamos con mal.

Dios nos libre de llegar a ser tan ignorantes que, al igual que estos, elijamos al sedicioso y homicida por encima del dador de la vida, el que nada malo nos ha hecho.

Como dijeran Richie Ray y Bobby Cruz en su canción:

Que suelten a Barrabás pedían los fariseos

Pedían la sangre del justo escribas y fariseos

Que suelten a Barrabás pedían los fariseos

Quisieron matar al Cristo y prefirieron un reo

¡Dios nos bendiga!

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.