Resumen
En este escrito se expone brevemente la doctrina del pecado original conocida como sólo corrupción. Esta enseña que la humanidad no hereda culpabilidad de Adán, solo la corrupción de su naturaleza, lo que explicaría la universalidad del pecado, por qué todos los practican, y que no se nos imputa culpa por el pecado de Adán, uno que no cometimos ni aparentemente con él (federalismo) ni realmente con él (realismo).
En este ensayo se eligió defender este punto de vista que, aunque en su esencia no lo veo como completo, es un buen punto de partida.
Palabras claves: pecado original, doctrina de solo corrupción, federalismo, realismo.
Introducción
El punto clave del pecado original resulta en entender: ¿cuál es la relación entre el pecado cometido por Adán, y por extensión su juicio y condena por dicho acto; y el resto de la humanidad? ¿Enseña el texto bíblico que la humanidad es culpable por lo que Adán hizo y no ellos? ¿Es en ese sentido que pecan todos los hombres? ¿Cómo puede ser esto justo? ¿Dónde queda la responsabilidad moral individual de cada ser humano como individuo si esto es así? Todas estas preguntas provocan debates y tensiones dentro de las tradiciones religiosas y diálogos teológicos. Hasta el día de hoy no hay un consenso al respecto del tema. Aun así, estas preguntas son relevantes y deben ser explicadas con respuestas que sean claras, coherentes, racionales y bíblicamente consistentes.
En la historia eclesiásticas, de todas las opciones que han surgido para dar una correcta respuesta a estas interrogantes, la doctrina de sólo corrupción es una de ellas. Esta opción era el punto de vista teológico cristiano pre-agustiniano. Desde la misma, el pecado original se entiende solo como corrupción por lo que Adán hizo, y no como culpa imputada a cada individuo por los hechos que no hicieron. Es importante no confundir este punto de vista con el pelagianismo, pues en algunos contextos se suele entender que son lo mismo.
Doctrinas De Sólo Corrupción
¿En qué sentido la doctrina de sólo corrupción supera a las demás? Con respecto al apoyo bíblico es muy superior. La Biblia no enseña que heredamos culpabilidad por el pecado de Adán. La idea del federalismo y Agustín de Hipona tiene más fuerza debido a una mala traducción al latín que contiene la idea de que todos pecamos en Adán. Romanos 5:12-21 explica claramente que lo que heredamos de Adán es la muerte, no la culpa. Entonces, toda explicación que parte de la idea de que estábamos representados en Adán de forma aparente (federalismo) o real (realismo) cometen el error garrafal de no tener apoyo escritural. No pueden ser consideradas doctrinas bíblicas consistentes si adolecen de dicho respaldo escritural. Y, como si eso fuera poco, provocan aún más problemas que los que soluciona. Por ejemplo, uno de esos problemas consiste en la responsabilidad moral individual. ¿Cómo es posible esto en dicho escenario? ¿Tenemos o no responsabilidad moral real o solo es real luego de la caída? A esto se le agrega el hecho de que cómo se puede llamar justicia el ser acusado de algo que no hice. Parece todo menos justo. En ese mismo orden, está el problema de los infantes y el mismo Jesús. Si heredamos la culpa, Jesús era pecador. No se puede decir que todos somos pecadores menos Jesús solo porque sí, como justificándolo con un alegato especial. Jesús era totalmente humano en su encarnación. Cualquier respuesta de saltar o evitar su humanidad rayaría en otros problemas peores, pues serían de índole cristológicos, los cuales suelen rayar en herejía. La Biblia enseña que el reino de Dios les pertenece a los infantes, y se nos insta a ser como ellos. Este dato revelador es perturbante para toda consideración de una idea que incluya la herencia del pecado y su culpabilidad en Adán. Pero una de las criticas más consistentes viene desde las mismas tradiciones que afirman y defienden la predestinación. La persona elegida se encuentra en Adán, por lo tanto, es condenada; pero a su vez y en algún sentido simultaneo, en Cristo, lo que lo haría legalmente justo. Ambas cosas y a la vez es señal de una gran contradicción. Esta es una critica extra que muestra los errores de creer que el pecado original incluye la transmisión de la corrupción y la culpabilidad de Adán.
La sólo corrupción supera estos problemas. Cada hombre es moralmente responsable ante Dios por sus actos, no por los de otros. Los infantes no son culpables de ninguna herencia transmitida de culpabilidad, aunque sí de corrupción. Pero, al ser infantes en todos los sentidos del ser humano, no son moralmente responsables. Esto no se parece en nada al pelagianismo. No se está diciendo que hay personas que no necesitan de Cristo para ser salvos. A diferencia de eso, se está diciendo que todos somos moralmente corruptos. En condiciones normales, cualquier ser humano va a pecar. Pero los infantes aún no han desarrollado esa consciencia del bien y el mal y por ello no son responsables moralmente ante Dios. Esto resuelve el problema de Cristo, pues al no ser la culpabilidad algo heredado, no es pecador. Hereda una naturaleza corrupta, pero la persona de Cristo no es una persona humana. En Jesús hay una persona divina con naturaleza divina que adopta para sí toda la naturaleza humana en la encarnación. Así que aún con una naturaleza corrupta y con todos los elementos de la humanidad, la única persona que existe, la divina, no puede pecar. Por eso no peca. Es una persona divina que adopta todo lo que se necesita para ser humano. No deja de ser divino en ningún momento. No hay dos personas: una divina y una humana, siempre hubo una divina, poseedora de una naturaleza totalmente divina y que adoptó la humanidad en su persona.
Con la sólo corrupción se sigue respondiendo a la cuestión de la universalidad y practica del pecado. Heredamos la corrupción por la caída de Adán. Una analogía que se suele dar desde el realismo, en vez de explicar mejor al mismo, aplica más a la sólo corrupción. Si vemos esto como una fábrica de producción de vehículos en la que el prototipo original sufre daños, todos los demás a producir sufrirán los mismos problemas. Heredamos la corrupción, es una realidad. Todos los hombres a través de la historia pecan y lo seguirán haciendo en condiciones normales.
Aunque la doctrina de sólo corrupción es superior a las demás, la misma debe seguir siendo refinada y ampliada para tener explicaciones mejores y más solidas en la medida que se vaya requiriendo según cada época. Con respecto a la corrupción misma, se puede preguntar si no sería igual de injusto que heredemos esto por causa de otros. En el mismo sentido, se puede señalar que una respuesta que elimine la herencia de la corrupción a todos los descendientes de Adán implique que Dios mismo fue quien estableció que el hombre sea pecador, lo cual llevaría el juego a otras zonas y areas a responder.
