Resumen
En este escrito se expone brevemente la comprensión harmatiológica de Pablo y Juan, para realizar una comparación entre ambos y un contraste. Cada uno de ellos expone su visión y entendimiento del pecado, y aunque en ciertos puntos convergen en otras se distancian, no siendo contradictorios entre ellos, más bien, siendo específicos en usar términos e ilustraciones que se adecuan a su narrativa o enseñanza.
Palabras claves: teología bíblica, Hamartiología, pecado original, universalidad del pecado.
Introducción
La Hamartiología es el nombre técnico que recibe el estudio y análisis sistemático de la doctrina del pecado tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. El nombre viene de la palabra griega para pecado ἁμαρτία (jamartía, transliteración fonética). Aunque en el hebreo y el griego existen varias palabras para referirse o hacer alusión al pecado, esta es la utilizada para nombrar técnicamente el estudio de esta doctrina.
Para tener una visión sistemática y responder a la pregunta: ¿qué dice la Biblia sobre qué es el pecado? Se debe partir desde la teología bíblica para ver cómo cada autor, y bajo qué contextos, hablaban del pecado. Extrayendo la teología de cada autor respecto al tema se obtendrá la visión integral unificadora, si es que cabe la misma o es posible. En caso de no ser así, se obtendrían varias aristas sobre el concepto o la idea del pecado según el texto bíblico.
La Hamartiología paulina y Joanina están de acuerdo en muchos lugares y aspectos. Afirman la universalidad del pecado y su extensión. Aunque difieren en como presentan lo fundamental del pecado. Para Pablo el pecado fundamental es no reconocer a Dios como lo que es, no darle la gloria que solo Él merece por ser quien es (Romanos 1:21). Para Juan, este es que los hombres prefirieron las tinieblas que la luz.
Hamartiología Paulina Y Joanina: Comparación Y Contraste
En el estilo que caracteriza a cada uno, tanto Pablo como Juan presentan su teología sobre el pecado. Aunque coinciden en los aspectos generales, sus diferencias se hacen notar en el énfasis que les dan a ciertos aspectos en sus enseñanzas sobre cómo representar el pecado, el estado de Dios con el mismo y nosotros, y cómo obtener el remedio o salida de este. Esto quiere decir que el contraste, más que ser contradictorio entre ellos, viene a ser complementario.
La Universalidad Y Origen Del Pecado
Tanto para Pablo como para Juan el pecado es universal. En Romanos 1 y 2 Pablo deja ver que el problema no es solo para los gentiles, aquellos que no recibieron la ley de Dios y viven sin ella, sino que lo es para los que tienen la ley de Dios. Judíos y griegos, o judíos y gentiles, ambos enfrentan el problema del pecado. En este sentido, él expresa la universalidad de este. En un sentido similar, pero usando otras terminologías, Juan muestra la universalidad del pecado. En el area de estudios bíblicos se habla de la dualidad que Juan usa. Este dualismo no debe confundirse con un dualismo gnóstico. Es bien sabido que, durante años, y aun en la actualidad, algunos siguen viendo un proto-gnosticismo en Juan. Pero esto no es correcto. Juan parece oponerse abiertamente a cierto tipo de dualismo gnóstico. Esto se ve en pasajes como 1:14 en su evangelio, donde dice que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Este punto se opone a las ideas gnósticas de que existe un abismo entre los mundos espirituales y materiales. Así mismo, la salvación para Juan no significa la salida del alma del mundo y de la historia, como creían los gnósticos; sino que esta implica una comunión viva y real con Dios en el mundo y la historia. Todo esto deja ver que el dualismo usando por Juan no es uno del tipo gnóstico. Además, dentro del judaísmo, se ha encontrado una especie de dualismo no griego ni gnóstico, como en el de Qumrán. Esto deja ver que su dualismo era de uso judío.
En su forma dualista y peculiar de expresar sus ideas en el evangelio y sus cartas, Juan enseña la universalidad del pecado al hablar de los hijos de la luz en contraste con los hijos de las tinieblas. Bajo esta terminología encasilla a todos, en cuya única diferencia no hay raza o etnia, solo si aceptan o reciben a la luz que vino al mundo, Jesús (Juan 1:3-9; 3:19-21; 8:12; 9:4-5; 11:9-10; 1 Juan 1:6-7; 2:8-9). No solo usa esta expresión para hablar de la universalidad del pecado, sino que habla, en términos dualista; de los que son de este mundo y los que no son de este mundo.
Sobre el origen del pecado, se suele citar a Pablo en Romanos 5:12 para expresar la idea de que el origen del pecado y el hecho de que todos somos pecadores se debe a Adán y el pecado original o heredado. Este punto de vista ha sido por años el mayoritario o tradicional. Aunque, teológicamente posee varios problemas: 1) exegéticamente hablando, no es lo que dice el texto de Romanos 5:12. 2) Jesús, por ser verdaderamente hombre, sería un pecador, si sigue la linea tradicional. Ni la jefatura federal ni la jefatura seminal son representaciones que hacen justicia al texto y a las implicaciones teológicas que surgen al creer que esto es lo que dice. Decir que Jesús es Dios no resuelve el hecho de que era humano, también. De hecho, la tradición católica, consciente de esto, comenzó a proponer la no pecaminosidad de María como solución.
Un vistazo al texto puede solucionar este problema:
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
El dilema aquí es que se entiende que por cuantos todos pecaron, hace referencia a que Adán transmitió el pecado a todos, cuando lo que el texto dice claramente es que lo que pasó a todos fue la muerte. La frase “por cuanto todos pecaron”, vista desde el punto de vista de resultados y no causativa, resuelve todos los problemas mencionados y sigue sosteniendo la idea de que, en condiciones normales, luego de la caída, cualquier ser humano va a pecar. Lo único que cambia, y corrige, es la idea de que heredamos la culpa. Somos culpables porque en las condiciones que nacemos luego de la caída, vamos a pecar, no porque heredamos alguna culpa por Adán, esto es lo que el texto enseña. Esta sería una mejor forma de traducir ἐφ᾽ ᾧ (ef jo, transliteración fonética). Así que, aunque no me adhiera al punto de vista tradicional y mayoritario por los problemas teológicos que surgen, sin mencionar el universalismo en la salvación; aun así, con la correcta exégesis del texto, Romanos 5:12 sigue diciendo que todos somos pecadores, pero no por heredar algo de Adán, sino porque lejos de Dios y luego de la caída, en condiciones normales, todos vamos a pecar. Entonces, Pablo correctamente entendido enseña que el origen del pecado es la rebelión y elección del hombre, lo mismo que Juan, el cual lo dice al decir que a los suyo vino, pero los suyos no lo recibieron (Juan 1:11) y que la condenación es que los hombres amaron más a las tinieblas que a la luz, porque sus obras eran malas (Juan 3:19).
Consecuencias Del Pecado
Pablo dice que el pecado produce más pecado. Alejados de Dios, el corazón del hombre se entrega a sus deseos, todos contrarios a Dios. El pecado conduce a la condenación, pero los que están en Cristo no reciben dicha condenación (Romanos 8:1). Juan también enseña que el pecado produce más pecado y un estado de ceguera. Irónicamente, lo muestra en el relato de la curación al ciego, pues este pudo reconocer al Señor, pero los que tenían “vista”, no (Juan 9:41). Al final, ambos coinciden que la consecuencia más significativa es estar alejados de Dios eternamente.
Remedio Del Pecado
Para ambos, el remedio para el pecado es la salvación ofrecida por Cristo Jesús. Es la única forma y cura contra este mal que persiste en los hombres (Romanos 5:12-21; 6:17-18; Juan 1:29).
Comparando la Hamartiología de Pablo y Juan, vemos que el contraste que existe no es debido a pensamientos contrarios o excluyentes sobre lo que dicen, sino que al usar cada uno, en ciertos casos, analogías y formas diferentes de expresar sus ideas para sus propósitos, se refieren a las mismas verdades centrales con términos diferentes.
