La forma en que los evangelios presentan a Cristo y su mensaje debe ser vista bajo la particularidad de: los autores neotestamentarios presentan a un Cristo idéntico a como él se autoidentificó. Este punto es de vital importancia para no caer en el error moderno de que tenemos en los textos del NT lo que los discípulos y seguidores de Cristo creían sobre él (en algunos casos dicen que son invenciones de ellos) y no necesariamente lo que él era. Aquí también es bueno señalar que es obvio que los textos escritos por ellos iban a reflejar lo que creían sobre él, pero siempre con al aclarando de que su creencia se basaba en lo que él mismo decía sobre él de forma explícita o implícita.
Jesús es presentado, de forma indudable, como el Mesías que era Dios y hombre. Esto se confirma no solo en las afirmaciones implícitas de Jesús, como sus obras y manera de actuar al estilo de Dios, sino que; de forma explícita, su identificación con títulos y obras a realizar, él mismo las asocia a todo este mosaico interpretativo sobre su identidad real. Y no hay que esperar encontrar esto solo en Juan (evangelio asociado tradicionalmente como el que presenta más a un Jesús divino), sino que en los sinópticos se ven estos elementos. Por ejemplo, la autoidentificación de Jesús como el Hijo del Hombre, haciendo alusión a la figura celestial en Daniel 7:13, es un claro ejemplo. En el contexto del juicio ante el sanedrín, Jesús dice ser este, y que de ahora en adelante lo verían a la diestra del poder en las alturas. La reacción del sumo sacerdote de rasgar sus vestiduras antes esto, solo indica una cosa: ellos entendían que él se identificaba como una figura divina. Esto se sabe debido a que la blasfemia no fue mencionar el nombre de Dios, puesto que Jesús usa la expresión habitual para su contexto judío: la diestra del poder. La única otra explicación para tener una acusación satisfactoria en este juicio fraudulento es que la identificación con el Hijo del Hombre que viene en las nubes de Daniel 7:13 se entendía como atribuirse divinidad. De hecho, una gran cantidad de evidencia muestra que así fue entendido en el judaísmo del segundo templo. Para esos casos, solo hay que ver la discusión del rabino Akiva al respecto, y que, en el trasfondo oriental, la cultura cananea identificaba a una deidad como viniendo en las nubes: Baal. Esto y más es evidencia de que Jesús se autoidentificó como tal y que era en la misma línea en que ellos lo entendían.
Otra representación de relación única con Dios se puede ver en la autoridad y poder del Hijo del Hombre para perdonar pecados. Así mismo, en la parábola de los labradores malvados, al matar al hijo, que se presenta como diferente a los demás siervos del dueño; es que pueden heredar la viña.
Toda esta forma de presentar a Cristo como Hijo de Dios en un sentido único, y con acciones y autoridad que solo le pertenecen a Dios, es muestra de que tenían un concepto de Mesías-Dios alimentado por la misma autoidentificación de Jesús sobre sí mismo. Esta es la única fuente de donde se tomó para presentar esta imagen.
